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Vivir del cuento 16 - Ir al gimnasio

Hold onto your butts porque hoy voy sin guión. Escritura libre, a cara de perro. Ni una miserable foto he puesto. Avisados estáis. Nota: Archivo Este texto forma parte de la pri...

Hold onto your butts porque hoy voy sin guión. Escritura libre, a cara de perro. Ni una miserable foto he puesto. Avisados estáis.


Nota: Archivo

Este texto forma parte de la primera temporada de la newsletter "Vivir del cuento y no morir en el intento". En diciembre de 2022 Revue, el servicio que alojaba la newsletter, cerró. Lo conservo aquí como archivo histórico.

Siempre me ha parecido curioso como la gente con pasta es la más agarrada.

El empresario que es capaz de gastar tres horas de su tiempo buscando cómo evitar que un trabajador gane 15€ más al mes.

El que farda de levantarse decenas de miles de euros al año más bonuses pero te perseguirá hasta el infierno para que le pagues aquél café con leche al que te invitó hace dos meses.

El médico con suelzado en la pública, un par de clínicas privadas y tres pisos turísticos que se hace el loco en la cena familiar cuando se dice de cómo pagar.

Y es que en realidad es normal. A nivel puramente racional lo entiendo.

Derrochando no acumulas. Si no cobras tus deudas, se aprovechan de tí. Si eres el que lo paga todo, los demás nunca espabilarán.

Pero aún así, me cuesta. Yo no soy así. Y por eso sé que nunca seré rico.

De hecho, ya que estamos con el tema, os informo de que yo voy más por el camino de ser gilipollas con el dinero.

Algunos ejemplos.

Justo antes de la pandemia me apunté al gimnasio. Ya era complicado que fuese pero con lo de poder morirse de un virus ya tenía la excusa del siglo. Así que no fui. Pero eso no fue impedimento alguno para que pagase un año entero. Y pico.

Y tenía excusa, también. El gimnasio estaba cerca de la oficina. Y no iba a la oficina. Y cuando iba era porque había algún marrón, no podía perder el tiempo con eso.

Así, eso, un año. Hasta que fui. A darme de baja. Y la respuesta del chico de la entrada fue para cagarse de risa:

"Ah, claro, sin problema, eso se hace todo desde la web del gimnasio, entras y le das a dar de baja y ya está".

Con dos cojones.

Pero no solo me pasa con el gimnasio, que es algo típico. Hace unos años me di de baja un servidor que pagaba con pagos automáticos de PayPal y tardé ocho meses en darme cuenta de que PayPal seguía enviando el dinero todos los meses. No me lo devolvieron.

De hecho lo estoy haciendo ahora mismo. Tengo dos servidores que he reemplazado con uno nuevo. Pues todavía pago los viejos.

¿La excusa?

Que tengo que mirar a ver si hay algo todavía ahí.

¿Y por qué no lo hago?

Porque tengo cosas más urgentes. Tengo varios marrones abiertos. Frentes que cubrir. Basura que apartar con la pala.

¿Os suena esta última?

Pues hoy vamos a hablar de esto.

"Lo Importante" vs "Lo Urgente"

Desde que montamos ydevs hace nosecuantos años hemos estado con la misma cantinela.

"Es importante que hagamos esto"

"Sí, pero tenemos que resolver esto otro, que es urgente"

Y tiene sentido. Cuando hay que apagar un fuego o echarle serrín a un buen marrón el resto debe quedar en pausa. Si la continuidad del proyecto depende de que la urgencia se resuelva, no hay más remedio.

Pero a veces la continuidad depende también de que se haga lo importante. Entonces, ¿es también urgente?

¿Qué significa urgente?

¿Quién decide lo que es urgente?

Ahí está la clave del asunto.

Responder a esta pregunta es difícil y dependerá de la situación. Sin embargo es útil analizar qué cosas no deben definir lo que es urgente.

Y en este sentido en mi experiencia hay un ejemplo claro. Un error habitual.

Nuestra tendencia a definir la urgencia de una tarea según la reacción que otros tendrán en caso de no lograrla.

Este cognitive bias está al orden del día. Esta necesidad de complacer a los demás.

Es probable que lo hayas sufrido también.

Saber detectarlo y neutralizarlo está en la base del éxito a la hora de determinar tus prioridades.

Y su negación está en la raíz de la actitud que siempre he visto asociada a los empresarios con éxito en nuestro sector.

"No podemos asumirlo en estos momentos, lo siento. No está alineado con nuestros objetivos de negocio."

Siempre que alguien me ha dicho esto, luego lo he visto triunfar en su trabajo. Debes grabártelo a fuego en la cabeza. Para cualquier situación.

Cuando hacemos una planificación económica y de caja que nos cuadra, variarla puede hacer peligrar nuestro proyecto. Por tanto, si te preguntan:

Nos parece bien el presupuesto, pero no te puedo pagar el 40% por adelantado, te pago el 15%, ¿vale?

Responderás:

— Lo siento, no puedo asumir esas condiciones en este momento

Cuando tengas el trabajo de las próximas semanas organizado te llegará algún cliente con aquello de:

— Escucha, necesitamos que nos eches una mano con este proyecto que hiciste hace unos meses. Seguro que será poco tiempo. ¿Nos haces el favor?

Y tu le contestarás:

— Lo siento, me es imposible asumir más trabajo en este momento

Cuando las cosas se compliquen, por las razones que sean, y los plazos no sean viables, tus clientes buscarán que seas tú el que pringue:

— Habíamos quedado que entregabas en septiembre. Vale, sí, era estimación orientativa, pero ya hemos planificado todo el mes bajo esta premisa. ¿Puedes parar otros proyectos y meterle caña?

Y tu, siempre, contestarás

— Lo siento, era previsible que la situación variase, de ahí que los plazos no fueran firmes. Haremos lo posible por entregar en octubre.

Cuando tu cliente la cague con su cliente, para el que tú hiciste trabajo subcontratado, y la mierda rebose hasta arrimarse a tus pies, el cliente final te llamará por teléfono:

— Vosotros hicisteis la web. Ahora no me funciona nosequé. Alguien tiene que asumir el resolver esto.

Entonces tu le contestarás:

— Lo siento, nosotros realizamos una implementación para esta agencia, no podemos asumir trabajo adicional. Aquí tienes su contacto.

Porque tu prioridad no es solucionarles los problemas a los demás. Es solucionar tus problemas.

Organiza tu vida profesional y personal con esto el la cabeza.

#BuildInPublic. Aún que sin #build nada.

Cierro esta newsletter "edición especial cambia vidas modelo libro de autoayuda a.k.a. cómo ser un mejor ejecutivo agresivo" de manual, como de costumbre, hablando de lo que he hecho últimamente.

Y lo que he hecho es... nada. Porque llevo con coronavirus hecho mierda desde el sábado y mayormente me he limitado a sobrevivir.

El pobre Twitter lo tengo bien abandonado.

Lo que sí que he hecho es tomar una decisión, que no sé si la he comentado ya por aquí, pero por si acaso

Me dejo lo de ser freelancer.

Sí. Después de haber estado el último año dando la tabarra por el mundo contando aquello de que me dedico a montar MVPs, a ser CTO freelance, todo aquel montaje... me he arrepentido.

A ver, no es que no me guste. Es un trabajo muy interesante. Pero es que no me da la vida para tanto. Entre ydevs, los proyectos personales, el Twitter, esta newsletter que ya no sé ni de qué va... son demasiadas cosas.

Y el trabajo de freelancer es, con diferencia, el que menos compatible es con hacer varias cosas y hacerlas bien.

Porque, volviendo al meollo que he contado hoy, ser freelancer es el camino más rápido para dedicarte a solucionar el problema a los demás.

Conseguir clientes es costoso y rechazar trabajo es difícil. Por tanto acabas tragando. Y cometiendo todos los errores que te comentaba más arriba. Lo que desemboca en malas planificaciones e incapacidad de llegar a los demás compromisos que he había marcado.

Así que fuera. Una cosa menos. Estoy rechazando todo lo que me llega y he subido el precio del formulario de compra mi tiempo en mi web de 60€ a 180€ la hora.

Nadie me lo compró nunca a 60€, todo sea que ahora de repente se vengan arriba todos por el triple...

Esto es todo amigos

Hasta aquí el tostón de hoy. La semana que viene es la vuelta al cole de verdad y será complicadilla a nivel personal. Aún así, espero poder escribiros de nuevo con mis tonterías.

Y la siguiente, ya sí, se acaba el verano y todo lo que cuelga de éste y volvemos a la nueva normalidad donde espero poder explicaros más cositas sobre de lo que va esta newsletter, lo de vivir del cuento y tal.

Nos leemos pronto.