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Vivir del cuento 8 - Hack the Gibson
En esta newsletter hablo de echarle pelotas al asunto y de paso pongo algunos GIFs graciosos de gente con disquetes amarillos Nota: Archivo Este texto forma parte de la primera...
En esta newsletter hablo de echarle pelotas al asunto y de paso pongo algunos GIFs graciosos de gente con disquetes amarillos
Nota: Archivo
Este texto forma parte de la primera temporada de la newsletter "Vivir del cuento y no morir en el intento". En diciembre de 2022 Revue, el servicio que alojaba la newsletter, cerró. Lo conservo aquí como archivo histórico.
Cuando íbamos a tercero de primaria mi socio Miquel y yo nos colábamos en la clase de informática después de comer, a la hora del patio.
Todavía recuerdo aquellos trastos amarillentos con Windows 95 y una pegatina que decía "¿Efecto 2000? ☹".
Así tal cual. Y2K y una cara triste. Seguro que los consiguieron de saldo porque no estaban certificados para sobrevivir el millenium bug.
Spoiler para los jóvenes: no pasó nada. Buena compra.
El caso es que nos colábamos por la ventana y nos poníamos a investigar. Intentar acceder al servidor (Windows NT 4.0, ¡poca broma!), probar a instalar software, jugar con la impresora matricial.
Lo típico de frikis con ocho años y sin acceso a internet.
No recuerdo de dónde lo sacamos pero resulta que llegó a nuestras manos una pieza de software que sólo los más greybeard del lugar recordarán.
Un troyano como un piano.
Sólo de hablar de ello me entran ganas de vestirme de cuero, calzarme los patines y escuchar The Prodigy.

Si no has visto la película Hackers, ya tienes deberes para después de leer la newsletter.
Como desde temprana edad ya apuntábamos tendencias homicidas lo primero que hicimos es colarnos en el aula de informática, como de costumbre, e instalar el virus en absolutamente todos los ordenadores.
Y en el que nos sentábamos nosotros siempre, el maestro.
Ahora mandamos nosotros.
La diversión estaba asegurada en la próxima clase de informática. Podríamos habernos dedicado a reiniciar ordenadores. A hacer que se moviese el ratón solo. A que se abriese el Buscaminas cada cinco minutos. Cualquier cosa.
Pero nada de eso podía saciar nuestra ansia de hacer el mal. Porque teníamos un objetivo. Nuestra relación amor/odio con uno de nuestros compañeros estaba ese día decantada a la segunda mitad. Y éste estaba intentando instalar un programa en su ordenador

En serio, bájatela del torrent. Que se llama Hackers, no te van a denunciar ¿no?
Para hacerlo copió de otro PC el instalador en un disquete y se dirigió a su computadora.
Al momento de insertarlo, como es obvio, borramos remotamente el instalador.
¿Dónde está el instalador? ¿No lo he copiado?
Vamos a volver a probar. Saca disquete. Copia. Vuelve. Abre. Ahí está el instalador. Doble click.
"El archivo no existe"
Otro intento.
¡El instalador no está!
Interviene el profesor. ¿Qué hacemos?
Este botón parece una buena opción.

Podría ser una foto de una CRT. Pero no, es una captura de Google.
¡Hay un virus en la red! ¡Apagad los ordenadores!
Se acabó la clase.
Cool story, bro
No te quejes, que ahora me queda a mi el marrón de hilar esta historia inconexa con algo útil respecto al mundo de los negocios online.
Ahí va el intento.
Lo que hicimos estaba mal. No tiene más. Putear a un colega por las risas no tiene perdón de Dios.
Pero colarse en la clase de informática para experimentar, aprender y, si, también, hacer nuestros primeros pinitos en el mundo del hacking nivel sysadmin vitaminado, sí está bien.
¿Estaba técnicamente permitido? No. Pero tampoco hacía daño a nadie. Y siguiendo el currículo oficial nunca hubiésemos aprendido sobre NetBus, BackOrifice, SubSeven y todas aquellas maravillas noventeras.
Mejor pedir perdón que pedir permiso.
Aplícate esto también a tus negocios.
¡Voy a estafar a abuelas!
No, no, no, no... no me has entendido. No va de eso. Va de echarle pelotas a las cosas. De experimentar y crecer sin pedir permiso a nadie, tampoco a ti mismo.
¿Quieres dedicarte a la formación online y vender cursos en vídeo a mansalva? Cierra la página de IKEA; no te hace falta tener una estantería KALLAX con plantas de plástico y leds verde-morado.
Lo que necesitas es coger el portátil, ir a Loom y empezar a hablar mientras trabajas como si explicases a un amigo lo que estás haciendo.
Hazlo cada semana, súbelo a Youtube, publícalo en Twitter, crea un archivo en tu web y, si lo que haces es interesante, el público llegará.
¿Quieres tener miles de followers en Twitter? Cierra la tab del cursillo de cómo hacer crecer una audiencia en tres cómodos pasos que tienes ahí abierta. Yo te lo explico gratis.
Escoge un tema que se te de bien, indícalo en tu bio, abre un documento y empieza a escribir todos tus secretos profesionales, esas pequeñas cosas que hacen tu trabajo más fácil y rápido y que has aprendido durante los años.
Trocea el documento en Tweets y cuando lleves 90 te abres una cuenta en SocialOomph, que es de gratis, y los programas todos para los próximos tres meses. Uno detrás del otro.
¿Te parecen muchos 90? A los clásicos 140 caracteres por Tweet salen 12.600 caracteres. Mi última newsletter tenía 11.500. Ya te digo yo que se puede hacer.
Pásate los tres meses interaccionando con cuentas de tu mismo sector, respondiendo a comentarios y participando en conversaciones.
Si tu contenido es interesante la audiencia llegará.
¿Te da vergüenza? ¿Te da miedo lo que pensarán de ti? ¿Crees que se notará que no tienes ni puta idea?
Qué más da. Que les den. Métele esfuerzo. No pidas permiso.
Perdón, tampoco.

Pero, hagas lo que hagas, no subas a ver la piscina de la azotea
Creo que se pilla la idea.
Haz cosas y pasarán cosas.
Las excusas te las has creado tu mismo en esa cabecita.
Y aquí acaba la newsletter de esta semana. Espero que te haya resultado entretenida e informativa.
Y recuerda. Si hace más de dos años que no has visto Hackers, ya tardas.
Es ritual obligatorio. Va, tira.
Nos leemos pronto.
P.S.: ¿Sabes que puedes contestarme a estos emails? En serio. Dale a reply. Se puede. O si no en Twitter. Y en Twitter también puedes hacer retweet, por aquello de que la gente se entere de que tengo tiempo libre.
P.S. 2: Is a 6-pin mini-DIN connector used for connecting keyboards and mice to a PC compatible computer system.
P.S. 3: A partir de la semana que viene voy a empezar a aplicarme lo de la audiencia de Twitter. Si me sale medio potable ya me aseguraré de explicar por aquí cómo lo he hecho en detalle.
P.S. 4: El segundo post scriptum era coña, por si no se ha entendido.